Directos El Norte de Castilla: El Sermón de las Siete Palabras de Valladolid
El Norte de Castilla

El Sermón de las Siete Palabras de Valladolid

    Y a partir de aquí, extrae una enseñanza: “La cuarta palabra del Crucificado y su cuarto acto de amor consisten en la pregunta que no tiene respuesta, porque cualquier intento humano de ofrecer una respuesta a una pregunta lanzada a Dios es, al mismo tiempo, una usurpación y una blasfemia”.
    Es un ejercicio de lectura tan turbio con el dolor nos sumergimos en los diferentes sentidos que tiene cada una de estas palabras de Jesús nos preguntamos entre a la posibilidad y otra pregunta qué suena de este modo dios mío Dios mío hacia dónde me sueltas
    Te lo anterior ( la soledad, el silencio el frío) nada desaparece nada tan siquiera se atenúa pero al anterior (el frío el silencio la soledad) se añade ahora algo: la presencia temblorosa de una luz los primeros pasos de un camino
    inicio de la quinta palabra tengo sed la set de Jesús es un acto de amor qué consiste en la expresión de su deseo hemos de mirarlo todo despacio como mira un médico atento una radiografía y veremos cómo trasladarse de Jesús tras el grito sordo de un sediento hallamos la hendidura de la roca en dónde nace un manantial
    El agua es útil porque riega campus quitamanchas y aplacar la sed pero lo están bien porque nos podemos relacionar con ella con agradecimiento y alegría
    El agua es humilde porque la mayor parte del caudal de agua dulce del mundo en estado líquido se encuentra bajo el humus en las entrañas de la tierra y desde ahí sube al cielo y desciende a nuestras gargantas
    El agua es preciosa porque no tiene precio porque es sagrada y sobre su superficie pueden el ser humano y las demás criaturas ver espejados sus rostros descubrir su verdadero aspecto celebrar el don de existor gracias a la gratuita transparencia del agua
    Podemos decir que la sed de Jesús es franciscana porque el que está atrás ella lo que crucificado expresa cuando pide agua es su deseo de Dios y? qué es lo que Jesús desea con tanto deseo?
    Los reyes de las naciones las lubinas y los que imponen su autoridad llevan el título de bienhechores vosotros no seáis así al contrario el mayor entre vosotros sea como el menor y el que manda como el qué sirve".
    Aquí está este es el mayor deseo de Jesús la minoridad o dicho mediante una imagen Jesús desea que entre los suyos existe un tipo de relación semejante al amor del agua es decir gratuito generoso y universal
    Cuando en la quinta palabra en la cruz Jesús y de agua ¿no está desde el lugar de la entrega anhelando una humanidad sin dominios sin abusos una humanidad pacífica dulce y mansa?
    Inicio de la SEXTA PALABRA: Todo está cumplido. “ Jesús, en su sexta palabra, habla como un notario desde la cruz: todo está cumplido. Da fe, certifica la verdad de algo. Esta sexta palabra sostiene su sexto acto de amor, que consiste ––ahora lo veremos–– en llevar a plenitud lo más humano de lo humano. ¿En qué se fundamenta la condición humana? ¿Existe algo parecido a una esencia, un núcleo irreductible y único en donde podamos cifrar la condición humana de Teresa, de Mercedes, de Pedro, de Víctor, de cualquiera de nosotros? Responder a esta pregunta afirmativamente implica una enorme responsabilidad pues en el momento en que digamos «la esencia de la condición humana está en la inteligencia o en la belleza o en la productividad», estaremos generando la posibilidad de que los no inteligentes, los que no nos parecen bellos o los que nada producen sean expulsados del país de los humanos y se les trate como a bestias”.
    “La esencia de la condición humana”, continúa Herero, “ese ingrediente que está en la masa de todas nuestras vidas, ha de encontrarse en otro lado, está de hecho en otro lado, lo tenemos aquí, en este hombre en la cruz. Cuando Jesús dice «todo está cumplido» nos está desvelando que la esencia de la condición humana reside en la herida”.
    “ Cuando Jesús dice «todo está cumplido» hace de su voz un hisopo con el que bendice la intemperie, puesto que desde la intemperie habla, desde el Gólgota, que es ese lugar de Jerusalén hacia el que todos caminamos, sin saber dónde lo hallaremos, en La Habana, en Roma o en Valladolid. «Todo está cumplido», en los labios del Crucificado, significa que se ha convertido en fruto todo lo que fue semilla: que el silencio se ha convertido en oración, la oración en fe, la fe en amor, el amor en servicio y el servicio en paz. Paz”
    “El significado básico que expresa es el de totalidad, de donde nace la idea de la paz, que se entiende como estar entero, unificado, sin negar las partes que se pueden distinguir en un todo y que permiten, por eso, la entrega absoluta a los demás. Intemperie total, herida infinita, entrega, paz. Todo esto resuena cuando Jesús dice «todo está cumplido», todo esto se convierte en brújula que apunta hacia la condición humana”. “Nuestro Dios desnudo podemos ver el rostro de todos los heridos, que somos todos, pues el vultus (el rostro) es la transparencia del vulnus (de la herida)”
    Comienza SÉPTIMA PALABRA. Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu . “El último acto de amor que Jesús realiza asume todos los anteriores, se nutre de ellos y los colma. En su séptima palabra, el hijo de María convierte su voz en vida que se entrega. Hay, en las palabras que acabamos de oír, dos realidades que entran en contacto: las manos de Dios y el espíritu de Jesús. Son dos realidades invisibles que sólo pueden ser vistas con los ojos de la poesía o con las pupilas del amor. Eso es la fe, precisamente, lo que la poesía y el amor velan y revelan, y no un complejo entramado de abstracciones”.
    “ Resulta delicioso abismarse en el universo de esta palabra, espíritu, y comprobar la armonía que existe en la constelación de sus sentidos. La maravilla de esta palabra descansa en su capacidad para recordarnos que la vida ––sobre la cual teorizamos, que convertimos en objeto de polémicas– – nos entra por la nariz y por la boca, atraviesa la laringe, pasa por la tráquea y llega a los pulmones, donde están los alveolos rodeados de capilares: allí se produce el intercambio de gases con la sangre que, una vez oxigenada, es distribuida por todo nuestro cuerpo. Este es el prodigio de la respiración,
    "después de dar algunas vueltas por el mundo vine a Valladolid que está a poco más de 100 km de Salamanca dónde naciste pero no llegue aquí en línea recta sino que como el mar mis manos acariciaron antes algunos rincones de la tierra vine aquí hace 7 años y hoy en este viernes Santo en que hemos escuchado las siete palabras de Jesús siento que debo expresar mi agradecimiento a esta ciudad
    Sí es cierto que todo el mundo es nuestra casaNo lo es menos que necesitamos convertir en algo concreto esa posibilidad de hogar y que aquí en esta ciudad bañada por el sol y por las nieblas me he sentido en casa me han hecho los que aquí me acogieron sentirme dentro de un verdadero hogar
    Herrero en camino al final del sermón y pide recordar las Siete Palabras de Jesús que las guardemos dentro y cuando suceda que alguien nos haga daño o cuando hagamos daño nosotros se descongele la palabra del perdón que cuando se inocule en nuestras vidas el virus del miedo nos vacuné la palabra de su promesa y confiamos en que en lo hondo lo bueno siempre podrá ser que en medio de la intemperie sintamos que podemos estar solos juntos como nos dice la palabra del abandono que la palabra de su sed cuando la se nos mate sea nuestra bebida que la palabra de la herida sea nuestro bálsamo que en cada respiración como Jesús en su última palabra pongamos nuestras vidas en las manos del Padre nuestras vidas reales y concretas que surgen como barro enamorado de las manos
    Y así termina el sermón de las Siete Palabras, celebrado en el interior de la catedral debido a la lluvia caída esta mañana en Valladolid.
    "Paz y bien a todos", han sido las últimas palabras.
    El cardenal Ricardo Blázquez da la bendición para terminar el acto en la catedral.
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